Los automóviles Chrysler a turbina fueron coches movidos por "motores a turbina de gas" que
la firma Chrysler construyó en una pequeña planta de Detroit, Michigan, en 1963, para usar
como una prueba de los coches movidos por turbina de gas. Fue el punto culminante luego
de décadas de un prolongado proyecto para fabricar un auto movido a turbina y práctico.
El motor a turbina de cuarta generación de la Chrysler podía girar a 45.700 RPM y
funcionar con combustible diesel, gasolina común, kerosene, combustible JP-4 de
jet e incluso aceite vegetal. Estaba pensado para quemar casi cualquier cosa como combustible
y como anécdota se refiere que el presidente de México lo hizo arrancar exitosamente con
tequila.
No hacía falta ningún ajuste para pasar del uso de un combustible al otro. El motor tenía
un quinto de partes móviles en comparación a un motor de pistones, 60 partes en lugar
de 300. La turbina giraba sobre un rulemán libre de vibraciones. Su simplicidad ofrecía
larga vida y como no ingresaban contaminantes de la combustión al aceite lubricante,
no eran considerados necesarios los cambios de aceite.
El motor Chrysler a turbina de 1963 desarrollaba 130 HP y un torque instantáneo de
425 lb a velocidad menor, lograba pasar de 0 a 60 millas en 12 segundos y en un ambiente
con 85 grafos F de temperatura podía responder más rápido con aire fresco y denso.
Chrysler Turbine Car - 03:58 min.
La falta de un distribuidor y de puntos para el encendido, la bujía solitaria para el
arranque y la ausencia de refrigerante facilitaba mucho el mantenimiernto. El sistema de
escape no emitía monóxido de carbono, tampoco residuos de carbón sin quemar o
hidrocarbonos puros, pero lamentablemente generaba Óxido de Nitrógeno y el desafío
para limitar estas emisiones ayudó a liquidar el programa.
Su poderosa turbina estaba conectada sin un convertidor de torque, a través de una
herramienta de reducción unida a una transmisión ordinaria automática TorqueFlite como
ocurría en una auto normal. El flujo de los gases de combustión entre el generador de
gases y la turbina de potencia libre, logró proveer la misma funcionalidad de un
convertidor de torque pero sin emplear un medio líquido convencional.
Recuperadores mellizos rotatorios transferían el calor del escape a la entrada de aire
al motor, logrando por tal medio una excelente economía de combustible. Variando las
hojas de la turbina se podían prevenir las velocidades excesivamente altas y proveía un
"freno de motor" cuando el auto desaceleraba.